Y ya se que “el otro”, el prójimo, está sólo en su fondo como yo, y tampoco puede valerse. Todos están solos, cada uno está solo. No tendré pues enemigo, ni creeré que nadie me ama especialmente, ni menos lo desearé, que antes me devoraba ese anhelo de que me quisieran, de ser amada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario