domingo, 20 de junio de 2010

Africa mía



Lo que equivale a decir que el dintel de la historia ante el cual el hombre ha retrocedido una y otra vez sin acertar a traspasarlo, sea este: que allí donde nos agrupemos – y no podemos vivir sin agruparnos - deje de existir un ídolo y una víctima, que la sociedad en todas sus formas pierda su constitución idolátrica, que lleguemos a mar, creer y obedecer sin idolatría, que la sociedad deje de regirse por las leyes de sacrificio, o más bien por un sacrificio sin ley.

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